Una "migaja" de pan que caiga en el plato de un celíaco contiene la suficiente cantidad de gluten para que el organismo se ponga en guardia y ataque. Y claro, una miga de aquí, una miga de allí, un utensilio de cocina contaminado, etc. acaban creando a la larga, si ocurre de manera reiterada, un daño igual al que presupone comer directamente un alimento con gluten.
A todo este desconocimiento se le suma la peligrosa idea que tienen muchas personas de que por un poco de gluten no pasa nada o que como no tienen síntomas externos no es para tanto. Lamento informaros de que no es así. La contaminación cruzada y la ingestión de gluten son igual de peligrosos para todos los celíacos. La base fundamental de esto es que la celiaquía es una INTOLERANCIA y no una alergia. Intentaré explicarlo de forma clara y resumida.
El gluten es una cadena de proteínas que se encuentra en algunos cereales. Principalmente en el trigo, avena, cebada, centeno, triticale y sus derivados -como el kalmut-. El sistema inmunitario de un celíaco se activa cuando detecta gluten y lo ataca. Mientras lucha contra esa cadena que considera maligna, destruye también todo lo que encuentra a su alrededor -las vellosidades intestinales- creando un daño que, según va aumentando, hace que el cuerpo no pueda asimilar los alimentos que toma, con todas las complicaciones derivadas de eso.
La cosa es que el cuerpo, una vez que se sobrepasa el límite de activación, no diferencia si uno se ha tomado 300ppm (puntos por millón) de gluten o si se ha tomado 60ppm. por lo que ataca igualmente en ambos cosas y con la misma intensidad. Está claro que cuanto más gluten, mayor es el ataque y hay más probabilidades de tener sintomas externos (resultado de esa lucha), pero el no notarlo externamente no quiere decir que nuestro cuerpo no esté luchando o que no nos siente mal "x" comida que sabemos que NO debemos tomar.



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